Cursos de mindfulness para reducir el estrés

¿Nerviosa por la llegada de un día importante a tu vida? Tenemos la solución: clases de mindfulness en Sevilla. Esta práctica no solo permite que seas mucho más abierta, compasiva, empática y consciente de ti misma. A su vez, también te ayudará a afrontar aquello que viene con una buena actitud.

Este tipo de práctica conlleva saber haciendo dónde se dirigen tus pensamientos, siendo consciente en todo momento de lo que está ocurriendo. No solo influirá en ti misma, también en cómo te relacionas con el resto de gente que te rodea.

La atención plena mejora las relaciones, por ello clases de mindfulness en Sevilla como los de EnPresencia han conseguido que muchas personas tengan a día de hoy una vida social mucho más plena.

En primer lugar, la atención plena nos ayuda a estar más presentes y de este modo darnos cuenta de todo lo que ocurre. Cada vez nos ocurre más el hecho de que cuando alguien nos está contando algo realmente no lo estamos escuchando. Contestarle con otro tema que no tiene nada que ver con lo que esa persona estaba hablando no permite la construcción de la intimidad y mucho menos hace que la otra persona se sienta bien.

También disminuye las reacciones emocionales negativas. La amígdala es una pequeña parte del cerebro medio que hace que veamos al resto de personas como una amenaza. Tener una atención plena hace que se reduzca, mejorando el comportamiento.

A su vez también se regula la emoción, ya que fortalece la corteza prefrontal y mejorar la conexión con la amígdala. Esta corteza prefrontal informará a la amígdala de que todo está en correcto orden, evitando por tanto tener una reacción negativa ante ciertas situaciónes.

Todo ello repercute en una mayor autoconciencia. De esta forma sabremos mucho más rápido cuándo no estamos actuando de una forma saludable, haciendo que la atención vaya a otras formas de comportamiento más adecuadas. De esta forma se disminuye el impulso de actuación de forma destructiva o manipuladora.

Y por último, también nos hace mucho más empáticos. La ínsula es la parte del cerebro que se encarga de la empatía y la compasión. Esto puede hace que comprendamos mejor qué sienten las personas. Cuando existe una reacción basada en la compasión y no en el enfado es cuando conseguimos que la conversación sea mucho más positiva.

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